Absorbiendo la primavera

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Se va despidiendo las nubes dejando lazos blancos a su rastro, se van alejando por el horizonte despejando el cielo raso.

Soplan vientos de cambio, brisas marinas con fragancias de sales y corales. Corrientes de aire de frescuras primaverales desprendiendo olores a romero y tomillo, aromas de albahacas y lavandas impregnando de esencias los frescos verdes campos.

El jolgorio de las pájaros en el anfiteatro de sus ramajes, alterados y bulliciosos ofrecen cánticos trinares a los días de luces, a las nubes de insectos de manjares suculentos.

Las norias de aguas en cascada procedentes de las altas montañas, descienden por la ribera rebosando un manto cristalino, empapando las orillas de la vaguada de las alamedas a su paso.

Los campos se tiñen de colorido, eclosionando los capullos de las flores en racimos peciolos, abriendo sus pétalos en homenaje a la diosa Flora, a través de su ofrenda floral por excelencia.

Revolotean las mariposas con sus alas de paleta de colores, pincelando las flores diversas de los árboles, de los campos y de los jardines, pintado un mosaico de alegrías por toda extensa naturaleza.

Las abejas, endulzan con sus mieles los paladares del reino de los animales. Expande su polen produciendo una lluvia de esporas, fecundando las flores de las plantas para la próxima esperada primavera.

El sonido de los arroyos, de las fuentes y estanques, transmiten serenidad con sus ondas en movimiento, bailes ondulantes, zigzagueando sus orillas y reflotando las plantas acuáticas a compás de las olas, de los sinuosos vaivenes.

Las viseras de las pestañas sombrean las miradas, reflejando los destellos del arco iris procedentes de los rayos ultravioletas, creando un paisaje de acuarela, un fresco de bellas imágenes.

El aire del ambiente y el cálido sol; acarician la piel abriendo los poros purificando nuestro cuerpo, ventilando y oxigenando nuestra alma, rejuveneciendo y revitalizando nuestro ser. Absorbiendo los últimos días con entusiasmo, la estación de las pasiones, de los romances y perfumes, de los elixires de amores con los que las parejas se entregan  apasionados.

Antonio Iglesias

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A veces la vida no es el resultado del que todo esperamos. De la imaginación uno es dueño pero de la realidad no lo es tanto. Todos nos imaginamos una vida diferente a la que vivimos y proyectamos una serie de imágenes y guiones a nuestros deseos. Aunque soy de los que piensan que la vida es mejor creer y alimentar los sueños. También sabemos que las circunstancias, adversidades y vicisitudes con las que viven cada una de las persona, se hace más ilusionado el trayecto o menos entregado a sacar fuerzas para cumplir nuevos retos. Prefiero vivir en vida que muerto aún viviendo.

La vida te pone a prueba de forma constante y no todos disponen de la capacidad de pensamiento para despejar el nublo en el que se encuentran, ya sea por una actitud misma ante su propia existencia.

Unas limitaciones visibles o invisibles como consecuencia de experiencias marcadas, educación inadecuada, creencias por miedos intrínsecos en la persona, por agentes exteriores que desestabilizan la bondad de su alma y el amor a su propia vida.

Durante un tiempo he vivido en las sombras más oscuras y por eso me atrevo a hablar de este tema. Hay tantas personas presas en sus propias jaulas mentales que les incapacitan ver otro mundo diferente al que están sumidas.

La vida la dejamos ir ante nuestros ojos cuando cerramos los mismos por no querer afrontar nuestras inseguridades, dudas y miedos. Por qué existe entonces la religión si no, por qué las personas buscan que se les escuchen sus problemas.

Porque su propio estado emocional, el apego a ciertos seres y bienes tangibles o intangibles, les impiden pensar de forma objetiva y desprenderse de aquello que le ocasiona ese secuestro emocional y mental.

Con la batalla de la supervivencia, con el subsistir en un mundo competitivo, con la pérdida de valores y calidad humana. Las personas no se paran a contemplar el espectáculo de luces que nos brinda la vida. Digo luces no sólo refiriéndome a un día soleado sino al verdadero amor a la vida, a los seres queridos, a los amigos, a la naturaleza, a la creatividad, a la imaginación, a los sueños, al mundo interior de cada uno.

Cuando el ser humano está empobrecido económicamente, emocionalmente,intelectualmente y físicamente no halla el camino para dejar huella para que aquellos que conviven con ellos sean guías para un mundo mejor y deseable.

Antonio Iglesias

Alguien

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Alguien me dijo que los hombres no lloran…y entonces lloré.
Alguien me dijo que la sensibilidad es ser vulnerable…y me sensibilicé.
Alguien me dijo que el trabajo es lo más importante en la vida…y descansé.
Alguien me dijo que pensar lo mismo es estar en lo cierto…y me equivoqué.
Alguien me dijo que el amor es para las féminas…y me enamoré.
Alguien me dijo que la vida es de blanco o negro…y pinté un arco iris.
Alguien me dijo que hay cumplir con el orden establecido…y me rebelé.
Alguien me dijo que es mejor no saber…y no paro de aprender.
Alguien me dijo que la libertad no existe…y mi mente liberé.
Alguien me dijo que los hombres no tienen miedo…y entonces temí para saber.
Alguien me dijo que la vida es tener y poseer…y me deshice de los bienes innecesarios.
Alguien me dijo que hay que tomarse la vida muy en serio…y no paro de reírme de mí mismo.
Alguien me dijo que no existe la utopía…y estoy abierto a nuevos paradigmas.
Alguien me dijo que los sentimientos y emociones se reprimen…y desde siempre siento y me emociono.
Alguien me dijo que la vida es de paso…y camino despacio.
Alguien me dijo que la vida no tiene sentido…y en amor lo transformé.

Antonio Iglesias

Cascada

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La cascada de la Vida me ha llamado en su despertar. El fluido manantial ha desperezado mi ensoñación, despertando así mis sentidos y activando mi lento organismo aun adormecido. La brisa matutina ha rociado mi cara para acicalar mi mirada y contemplar un nuevo amanecer.

El fluir del caudal es una fuente de vida que baña mis deseos de sentir el flujo líquido por todo mi ser. La refrescante llovizna que precipitada cae sobre el manto agua y los vapores ascendentes que briznan el ambiente. Son termas de una mañana primaveral que aún quiere empapar la superficie amarillenta de tan días soleados.

La sequedad de la estación se manifiesta en los tornasolados campos y hasta el mar marino pierde intensidad, tornándose a un azul más tenue, a un océano menos profundo por la escasez de lágrimas que inundaban sus terrestres riadas de los tristes y fríos inviernos.

Son los meses contenidos al olvido de momentos difíciles y de recuerdos removidos. Con el estallido de luz se encienden los oscuros pensamientos que estuvieron refugiados en el solitario y lúgubre sótano. Se abre la trampilla o el lucernario para que entren los filamentos de luz. Y así, con la claridad de estos días poder comprender que la vida está formada de luces y sombras.

Como el día a la noche y la noche al día.

Antonio Iglesias

Quiero con un nuevo despertar

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Somos entes espirituales, con luces y sombras. Esos claroscuros existenciales, son provocados por las emociones y los pensamientos que los retroalimentan. Los sentimientos te hacen vivir con entusiasmo e ilusión, así como, a la desesperanza y desconsuelo.

Nadie es dueño ni puede controlar y permanecer en un estado emocional a la carta. Todo lo que nos sucede en la vida es un aprendizaje continuo y un desarrollo personal extraordinario. La permanencia de estados angustiosos manifiestan un desequilibrio en nuestro vida. Por todo ello QUIERO:

Quiero sufrir menos pero del sufrimiento aprendo.
Quiero que mis silencios no me ahoguen y cuando me presionen mi pecho, hablar con vosotros de ello.
Quiero que mis miedos sea la prudencia pero no impida adquirir la confianza que necesito en todo momento.
Quiero que el desánimo me haga dar cuenta para activar mi vida y, buscar motivos para encontrar instantes divertidos y de entretenimiento.
Quiero que mi llorar limpien las impurezas de mis errores y corregirlos, con perdones y te quieros.
Quiero que la crisis sea el cambio para el resurgir lo mejor de uno mismo, nuestro ser auténtico.
Quiero que la amargura sea la consecuencia de mi desarrollo personal y encontrar la quietud de mi espíritu, el ansiado sosiego.
Quiero que las esperas sean los espacios de reflexión para alcanzar cumplidas las esperanzas y los deseos.
Quiero que mi soledad sea un espacio íntimo para conocerme, aceptarme y acompañar aquellos que necesiten tu compañía y tu esfuerzo.
Quiero que la felicidad vuestra me llegue para contagiarme de ella y, vuestra amistad sea una parte feliz de mi vida y que cada uno cumpla con el más sentir de sus sueños.

Antonio Iglesias

El periplo de los días

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El amanecer y el anochecer, es el periplo por el que debemos pasar cada uno de nosotros por nuestra vida. Para algunos su pintura preferida es la luz, para otros sin querer o queriendo, entre oscuros bodegones donde hasta el sustento que digieren es dañino para su ser.

La nostalgia nos invade y, se hace compañera con el transcurrir de cumplir años y, las ilusiones en cambio son la avanzadilla de una indómita vitalidad de joven y adulto no aún muy maduro. Las penas y las alegrías acucian sin avisar o promovidas, por decisiones indecisas o de índole trascendental.

Las contradicciones y las incongruencias son innatas en el ser humano. A veces por decisiones inmaduras, pensamientos poco reflexivos o llevados por el impulso de júbilo o demasiado atrevido, sin sopesar las consecuencias de las emociones que te incitan a adoptar o decidir, determinada acción o comentario.

La vida se consume y con ella, las estaciones hacen su ciclo anual: con la reproducción fértil de la primavera; la ociosidad y la luz radiante del solsticio de verano; la caída de las hojas y pérdida de vida de la época otoñal; el invierno frío de invernación existencial, con cadencia de vida y alfombra blanca de recogidas aguas.

Las estaciones, marcan sin querer o queriendo los estados de ánimo; La primavera júbilo y vitalidad, el verano luz y descanso, el otoño melancolía y tristeza, y el invierno soledad y pena.

Así que, los momentos extraños son consecuencia de tantas preguntas sin respuesta, demasiado momentos a la introspección por dar sentido a nuestra existencia.

La tristeza, acompaña en épocas muy otoñales e invernales por la falta de luz y, el entumecimiento del frío invierno. Las sonrisas, vienen dadas con la ociosidad y las conversaciones prolongadas de sobremesa y cenas por el disfrute del tiempo y temperatura.

No hay freno de mano para parar la velocidad con la trascurre el tiempo y, no somos dueños de las manecillas para controlar las agujas del reloj, aquellas que con su tic tac,…nos acelera o no angustia por su lentitud o su rapidez.

Noches y días, días y noches, son las sombras y las luces de nuestra querida o no existencia.

Antonio Iglesias

 

Amaneceres entre horizontes

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Los amaneceres, momentos que encierran el misterio de la vida. La luz es tan vital y necesaria que sin ella no podríamos contemplar tanta belleza. El tiempo atmosférico, puede empañar un radiante y espléndido día cubriendo con un tupido velo, cegando nuestros visos, buscando un refugio donde guarecernos.

El horizonte puede ser un espacio de lejanía y también un instante al discernimiento. La mente, dependiendo de nuestro estado de ánimo y del entorno en el que nos encontramos, disfruta de un cálido amanecer o un albor tenue.

Los deseos son pensamientos que te acompañan en tu viaje y el cumplimiento de los mismos te llevan a aventuras inesperadas. Si se cruzan las manos o se baja la mirada, se pierde el observar un espectáculo de vida que acontece a tu alrededor y tú pendiente a tus expectativas incumplidas o a los circuitos de preocupaciones permanentes.

La laboriosidad de cumplir con la premiante vida de las obligaciones, desanima poder permanecer en un estado contemplativo de placer y quietud, amenizando los acontecimientos externos con los deseos internos.

Me enriquece las relaciones humanas, la naturaleza y el arte, y que emocionalmente me afectan las fluctuaciones que se producen en una sociedad extremadamente estresante, en búsqueda de consumir un tiempo sin saber realmente el valor que tiene el mismo. Me entrego a la serenidad porque el bullicio me amedrenta.

Mi impulsividad acelera los ritmos de mi estado anímico, y el corazón me advierte que me atempere para poder dar salida a los latidos con un son de sentidos sentimientos. Los pensamientos me transportan al futuro inmediato ya que el presente lo vivo intensamente. Pero el futuro arremete para que me disponga adelantar mi espacio mental a las posibles situaciones que más temprano que tarde deberé hacer frente.

La avanzada de la vida es constante con retos o sin ellos. Los objetivos son importantes para establecer un orden en tu vida y que no reine el caos ni el desorden.

Pero mi espíritu libre busca incesantemente el libre albedrío, la no impuestas sujeciones que el sistema, el modelo, la sociedad van tejiendo en su telaraña para que en sus redes quede dispuesto a los hilos que subyuga libertades.

Ante este peaje, busco alternativas para caminar por pasajes de enriquecimiento, escrituras que dejen fluir mis más profundos pensamientos.

Porque amo a la Vida, entiendo que ser libre es disfrutar de ella.

Antonio Iglesias